Indio

Tuve un compañero de la secundaria que me lo había advertido ya en mi primer año en el Otto Krause, no recuerdo su nombre, era un flaco, morocho, muy entusiasta, le volaba la cabeza la voz de ese cantante, el de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, no supe darle la importancia de lo que me estaba diciendo, y no lo empecé a escuchar, tampoco podía mucho, corría 1984 y no tenía una radio FM (recién nacida) donde sintonizar rock, ni tocadiscos, creo que apenas tenía un grabador monoaural marca Crown que me había regalado la tia Carmen.

La cuestión es que pasó el tiempo, y a pesar de no seguirle el tren, me quedó grabada la recomendación apasionada de mi compañero, y a los pocos años la popularidad de la banda empezó a crecer. Recuerdo robarle la radio AM a mi vieja para escuchar al Loco de la Colina, y allí el tipo solía pasar a los Redondos, si no me equivoco, Ñamfrifruli era cortina del programa, sería 85'-86'.

Sin embargo, en la bobada adolescente no podía escapar de la música establecida, Zas primero, Soda después, eran las bandas impulsadas a través de la publicidad del sistema.

Ya en 1989, a punto de salir a la calle Bang Bang, conocí a Gabi, ella me marcó el camino, es por acá, fue el cachetazo que necesitaba para descubrir el mundo auténtico del rock primero, y la cultura ricotera después, que era otra cosa, fue algo que superaba lo que significa el rock, incluso la música, era una hermandad, y sigue siendolo.

Ya en ese hermoso 89' donde conocí el Amor, donde nos ilusionamos con vivir lo que significaba un gobierno Peronista (ilusión que duró menos que un suspiro), donde tuvimos un 25 de mayo en la cancha de Ferro con el Rojo saliendo campeón, donde terminaba la secundaria, viajaba a Bariloche de egresado con todas nuestras limitaciones pero con mucha alegría, todo en medio de una hiperinflación para matizar un poco... Ahí arrancó la frenética seguidilla de shows de los Redondos.

Fue una verdadera fiesta cada encuentro, tal vez sin saberlo concientemente estábamos refugiandonos, para sobrellevar una realidad que nos golpeaba constantemente, una sociedad que empezaba a descartar seres humanos bajo el reinado de un neoliberalismo naciente.

Satisfaction, fue el primero, un local que habia sabido ser un cine en Bernardo de Yrigoyen y Garay, barrio de Constitución, esos cines que cerraban en esos años y luego se iban transformando en iglesias evangélicas. Ahi fuimos, Gabi, yo, con Edu (mi hermano de leche) y Claudia su novia, ellos no volvieron a las misas nunca mas, pero la familia ricotera fue creciendo con el paso del tiempo.

Asi fue que en diciembre del mismo año, fuimos al primer Obras de la banda, que fue al aire libre, y llevamos a Pato, mi primo que solo tenía 13 años y quedó prendado de la cultura ricotera para siempre. Esa noche fue un caos muy divertido, con una violencia contenida, sin agresiones personales pero mucho destrozo material, y una organización que se empezaba a ir de las manos.

Ya la convocatoria se había disparado a niveles que requerían otro tipo de organización, algo mas profesional, se iba a perder un poco la magia artesanal, la independencia característica, pero nunca se perdió la escencia.

Pasaron varios Obras (entre los cuales pasó lo de Bulacio), el Centro Municipal de Exposiciones, el Autopista Center, otro ex cine en Rivadavia y Boedo, Huracán, donde íbamos sumando a las hordas ricoteras mas amigos y familiares. Fer, Juan, Daniel, Seba, Panda, el Paragua, German, y allá nos encontrábamos con mas amigos, era una masividad creciente.

Los cánticos de cancha nunca faltaron, desde vivar a Sadam Hussein, bardear a Cerati o los ratones, putear a Bush, bancar la industria nacional y hasta cantar la marcha a pesar de la traición menemista.

La lírica del Indio, refinada, con influencia de grandes autores internacionales, sintetizada por él, con características que lo emparentan con Marechal (al igual que Dolina), lo ubican como una expresión auténtica, Argentina, aunque universal, todo muy al estilo de lo que significa la filosofía que conformó esa cultura nacional que en su momento dio nacimiento al Peronismo, tanto Peron como el Indio, realizaron el proceso antropofágico que es muy propio de esta Patria tan compleja, conformada por tantas etnias dispares.

La parábola del posicionamiento político del Indio es la de los peronistas de cuna, que sufrimos la traición de los noventa y nos volvimos a ilusionar con Nestor y Cristina. Y en sus últimos años dejó muy claro que era Cristina la mas alta expresión de nuestro Movimiento.

El Indio dejó de ser Carlos Solari, dejó de ser un ser humano, un artista nomás, ni siquiera un visionario (aunque lo fuera), se convirtió en Mito, es identidad cultural, social y nacional.

Tengo que agradecer haber vivido esta experiencia y quien me abrió la puerta, es mi Amor, gracias Ga.


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